
El naufrago de Enricostro
María despidió una mañana de otoño a su fiel esposo, vivían de lo más enamorados, tenían una niñita llamada rosita, esa mañana era de lo más gris, él no quería partir pero los usureros de los bancos le quitarían la casa, y en este pueblo gallego si no tienes casa no tienes nada, aquí en Vigo todo es muy duro.
La mar estaba revuelta, pero tenía que ir.
La pesca no podía esperar, el patrón era un tipo duro y muy obstinando, sin escrúpulos, este era descendiente de Portugal, pero vivía aquí desde pequeñito,
Juan tenía un presentimiento, que el corazón no le dejaba latir bien, pero no dijo nada, a su esposa para no preocuparla.
Juan avía salido infinidades de beses, pero este día no le gustaba, embarcaron y se fueron alejando poco a poco estarían varias semanas.
Ya ha desaparecido el barco en alta mar, el barco se llamaba la esperanza, era seminuevo y estaba bien dotado.
Juan hablaba todas las noches com. María, y le contaba cómo le iba.
Pasaron los días y un día ya no volvió a contactar con él.
Ella preocupada pues el no fallaba ni un día, llamo a la guardia costera pero ellos no sabían nada, esa noche no hubo ninguna alarma de emergencia, la guardia costera llamaba al barco y nadie contestaba.
Pasaron las semanas y nada, los helicópteros hicieron un reconocimiento pero la niebla no dejaba ver nada.
María desde entonces iba todas las mañanas al puerto, y allí sentada en una roca se tiraba todo el día hasta que era de noche, su niñita cansada de esperar le decía.
Mami nos vamos ya papa no viene.
Si hija ya nos vamos.
A los tres meses los dieron como desaparecidos y posiblemente muertos.
Juan tenía un seguro de vida, que con él pudo saldar la deuda en el banco.
Una mañana de abril encallo el barco donde viajaba el, pero no había nadie ni un solo cuerpo, el camarote estaba casi destruido como si de una gran batalla allí se hubiera librado, las bodegas estaban repletas de pescado, las autoridades no pudieron descubrir nada, el pescado todo estaba malo y no se pudo aprovechar, los pescadores no querían allí el barco aquel, por temor a que les diera mala suerte, tres meces después alguien lo arrastro a alta mar y allí lo hundieron.
Mientras maría seguía esperando con su niñita, su rostro se fue descuidando y su belleza había desaparecido en poco tiempo, su pelo negro se convirtió en un cabello blanco y áspero, su hija ya no iba con ella, se volvía llorando como todas las noches,
Una noche ya casi en otoño otra vez, María dirigiéndose hacia la casa, vio un cuerpo flotar en la orilla, María salió corriendo creyendo que era su marido, este tenía unas barbas grandes y no estaba muerto, María como pudo, lo llevo hasta la casa y lo acostó en una cama.
El hombre inconsciente estuvo varios días, cuando despertó ya no sabía quién era,
María lo hizo casi suyo, su mente se avía perdido,
Un día le ayudo a afeitarse y era bien parecido, de unos cuarenta más o menos, sin documentación el no recordaba nada.
María creyendo que era su marido, empezó a arreglarse y ponerse guapa, él le correspondía como si se hubieran conocido de siempre,
Ironías de la vida la mar se lo quito y la mar se lo devolvió, que cosas.
Vivieron felices para siempre él jamás supo quién era, solo que amaba a aquella mujer.
Este hombre se dedicaba al mantenimiento y a los arreglos de las casas vecinas.
Fin
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